Alta participación y resultado incierto en las elecciones iraníes


Irán respondió a la llamada de su líder supremo y se volcó en unas elecciones presidenciales con una participación masiva. «Todo el mundo debe participar», declaró Alí Jamenei al depositar su papeleta en la capital y sus palabras fueron órdenes para unos ciudadanos que con su voto refuerzan un sistema que celebró su decimosegunda elección presidencial en 38 años. Colas y más colas en los centros de voto, sobre todo en los de las ciudades más grandes del país, obligaron a las autoridades a alargar el plazo hasta cinco horas, algo que se ha convertido en costumbre en los últimos procesos. El país decide entre seguir con la apertura a Occidente iniciada por Hasán Rohani tras la firma del acuerdo nuclear, o volver a una etapa de mayor proteccionismo como la que protagonizó Mahmud Ahmadineyad, cuyos exministros son parte importante del equipo de Ebrahim Raisi, el clérigo ultraconservador que es el mayor oponente de Rohani.

No parece que esta vez el candidato moderado pueda obtener una victoria tan holgada como la de 2013, cuando triplicó el número de votos de su más inmediato seguidor. Aunque a la espera de los datos definitivos, que se publicarán en las próximas 24 horas, el actual presidente es el principal favorito. Rohani acudió pronto a su centro de voto y depositó su papeleta como lo hicieron millones de iraníes que confían en que el país siga en la línea aperturista de los últimos cuatro años.

«La participación entusiasta de los iraníes en la elección refuerza el poder y la seguridad nacional», declaró el clérigo moderado para quien estas elecciones «son importantes para saber el papel que jugara Irán en la región y en el mundo». El acuerdo nuclear, que durante la campaña ha vendido como su mayor éxito porque ha logrado romper el aislamiento que sufría el país durante la era de Ahmadineyad, se ha convertido, sin embargo, en su mayor problema ya que sus detractores le acusan de no haber sido capaz de mejorar la economía del país pese al levantamiento de las sanciones.

Su gran adversario en estos comicios, el ultraconservador Raisi, votó en un barrio obrero del sur de Teherán y señaló que «respetaré el resultado de las urnas». Tras ser elegido por el líder en 2016 como custodio del mausoleo del Imam Reza en Mashad, el más importante del país, este religioso de 56 años da el salto a la primera línea de la política y aspira a hacerse con el voto de los sectores más conservadores del régimen.


Alta participación y resultado incierto en las elecciones iraníes

log in

reset password

Back to
log in
 

Cierra la ventana o espera segundos...