Militares venezolanos disparan trozos de hierro contra los manifestantes


El disparo de trozos de hierro contra manifestantes, realizado los últimos días por fuerzas de seguridad de Venezuela, muestra la rápida huida hacia adelante del régimen de Nicolás Maduro, que ya ha tenido que admitir que está cometiendo la ilegalidad de usar incluso de armas de fuego contra sus ciudadanos. Los mandos de la Fuerza Armada Nacional (FAN) aseguran que esos actos son cometidos sin autorización por militares extremistas, pero la grabación difundida ayer por ABC desvela que el Alto Mando está dando cobertura a esa grave vulneración de los derechos humanos.

Pruebas gráficas y testimonios de testigos presenciales confirman la denuncia de que la Guardia Nacional (el elemento de la FAN que se encarga del orden público, junto con la Policía Nacional) ha disparado trozos de hierro, en lugar de los habituales perdigones de polietileno utilizados para dispersar a los manifestantes.

Ya semanas atrás se constató que los guardias utilizaban también canicas metálicas, cuyo impacto, más destructivo, ha sido ahora superado con trozos de hierro que producen graves desgarros en el cuerpo. Esto último ha ocurrido, entre otros lugares, en Mérida, tal como ha denunciado su alcalde, el opositor Carlos García.

El subjefe de la Guardia Nacional, el general Giusseppe Casciopo, aseguró ayer en rueda de prensa que los trozos de hierro no salen de las armas de los militares. Sin embargo, el propio comandante del cuerpo, el general Antonio Benavides, hizo el día anterior un pronunciamiento que venía a reconocer que eso ocurre. «No avalo y condeno categóricamente el uso de armas de fuego en operaciones para el restablecimiento del orden público por funcionarios», declaró.

Era una supuesta desautorización que reconocía que eso se está produciendo. De hecho, desde el comienzo de las protestas, al menos una decena de las 43 personas muertas lo habrían sido por impacto de bala de las fuerzas de seguridad, tal como se ha denunciado ante la Fiscalía venezolana.

Minas antipersona
Ciertamente hay documentos que muestran a francotiradores uniformados apostados en lugares por donde pasan marchas ciudadanas. Precisamente, el uso regular de francotiradores para matar a manifestantes ha sido acordado por mandos de la FAN, como revela la grabación de una reunión de la Zona Operativa de Defensa Integral del estado de Lara. En ella se indicó que, al entrar la represión en una segunda fase, los militares estarían menos sujetos a las disposiciones constitucionales.

A esa segunda etapa –la segunda fase del Plan Zamora anunciado por Maduro el 18 de abril– se refirió el jueves el líder opositor Henrique Capriles. Este aseguró que, de acuerdo con información confidencial facilitada por militares disconformes con las disposiciones del Gobierno, ahora la Guardia Nacional va a poner en las primeras filas de sus unidades a miembros de los grupos paramilitares afines al Gobierno, a quienes camuflará con sus distintivos. Muchos de ellos ya están armados y a ellos se atribuyen casi la tercera parte de las muertes de manifestantes ocurridas. Esto, además de servir para dar descanso a parte de los guardias, exhaustos tras cuarenta días de continua presión, llevará presumiblemente a un incremento de las víctimas.

Capriles también mencionó el posible uso de las minas antipersona que, contrariamente a las normativas internacionales, Venezuela tiene a su disposición.


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