La pizza napolitana, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad según la UNESCO


Para que algo sea catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad tiene que tener una historia, ser un símbolo de su lugar de origen y de sus gentes, dejar al común de los mortales con la boca abierta y ser digno de pasar a la posteridad. Vamos, ser algo muy grande. Aunque, a veces, la extraordinario no reside en monumentos ni en ciudades eternas: también se puede cocer en hornos de leña y desaparecer del plato en un santiamén, dejando, eso sí, un recuerdo imborrable en el paladar. Es el caso de la pizza napolitana, que hoy se ha sumado a la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de UNESCO. Este organismo internacional no sólo ha distinguido al alimento en sí, también al arte de sus artífices, los «pizzaoili», capaces de lanzar la masa cual platillos volantes hasta el techo de la cocina para airearla… y de recogerla, que también tiene mérito, con la teatralidad y la habilidad de un prestidigitador.

La decisión la ha tomado el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que se reúne desde el lunes en la isla de Jeju, en Corea del Sur. Dos millones de personas firmaron una «petición mundial» para respaldar la candidatura de este arte practicado actualmente en Nápoles por unos 3.000 ‘pizzaioli’ y que según sus promotores «desempeña un rol esencial en la vida social y en la transmisión entre generaciones». Más allá del espectacular manejo de la pasta, es una «habilidad culinaria» que asocia «canciones, sonrisas, técnica, espectáculo» y se remonta al siglo XVI, alegaban la candidatura italiana.

Los italianos, con su expansivo talante, están lógicamente orgullosísimos de contar con más elementos en las listas de la Unesco. De hecho, son el país con más monumentos y lugares catalogados como Patrimonio de la Humanidad, con más de medio centenar. Ahora, también cuentan con una comida en este selecto club. Todo una alegría. Tanta, que el presidente de la asociación de pizzaioli napolitanos, Sergio Miccù, había prometido que si su arte entraba en la lista lo festejaría «regalando pizza en las calles». Quizá a estas horas sus hornos estén funcionando a pleno rendimiento para cumplir la promesa.

Por su parte, Maurizio Martina, el ministro italiano de Agricultura, ha escrito en Twitter una palabra reacción que resume su estado de ánimo: «¡Victoria!». «¡Larga vida al arte del ‘pizzaiolo’ napolitano!», ha declarado en la misma red social Pecoraro Scano, uno de sus predecesores en el ministerio.

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