Caballo de Troya norcoreano en los Juegos de Invierno


Solo dos deportistas norcoreanos se han calificado para los Juegos Olímpicos de Invierno, que tendrán lugar del 9 al 25 de febrero en Corea del Sur. Pero los anfitriones esperan una delegación de entre 400 y 500 personas enviada por el régimen del joven dictador Kim Jong-un. Según la agencia de noticias Yonhap, así lo calcula el primer ministro surcoreano, Lee Nak-yon, tras el acuerdo alcanzado entre ambas partes para lograr la participación del Norte en dichas Olimpiadas. Un trato histórico porque las dos Coreas llevan más de dos años al borde de la guerra por los ensayos nucleares y lanzamientos de misiles de Kim Jong-un.

Presionado por las sanciones de la ONU, y temiendo un ataque de Estados Unidos, el régimen estalinista de Pyongyang aboga ahora por la distensión dentro de su habitual «diplomacia atómica» para lograr concesiones de la comunidad internacional. Para ello, pretende lucir su cara más amable en los Juegos de PyeongChang, que se escribe así para diferenciarla de la capital norcoreana.

Junto a los dos deportistas calificados, la pareja de patinadores formada por Ryom Tae-ok y Kim Ju-sik, acudirán altos cargos del régimen, hinchas, un grupo artístico, un conjunto de animadoras, un equipo de taekwondo para hacer una demostración y periodistas. Tan amplia comitiva demuestra la importancia política de estos Juegos para Corea del Norte, que solo ha ganado dos medallas en sus siete participaciones anteriores en las Olimpiadas de Invierno y hasta boicoteó la cita de verano en Seúl 88, mucho más relevante.

Al igual que aquellos Juegos fueron decisivos en la democratización del Sur, tanto el Gobierno de Seúl como el Comité Olimpico Internacional (COI) esperan que PyeongChang 2018 contribuya a traer la paz a la Península Coreana. Por ese motivo, han admitido a la pareja de patinadores del Norte pese a que el plazo para presentarse expiró en octubre. Además, el COI incluso baraja invitar a otros deportistas norcoreanos aunque no se hayan calificado.

Tres años juntos
Al son de una versión de Jeff Beck del clásico de los Beatles «A day in the life», Ryom Tae-ok y Kim Ju-sik obtuvieron una de las últimas plazas para estas Olimpiadas en el campeonato de Nebelhorn, disputado en Alemania en septiembre. Con una medalla de oro en el Trofeo Asiático de patinaje artístico que tuvo lugar en Manila en 2016 y una de bronce en los Juegos Asiáticos de Invierno de Sapporo (Japón) el año pasado, volvieron a ganarse el favor del público gracias a su expresividad y talento. A tenor de la BBC, buena parte su mérito corresponde a su entrenador, el francés Bruno Marcotte, que ha formado a los campeones mundiales canadienses Megan Duhamel y Eric Radford.

A sus 25 años, Kim Ju-sik aspirará a la gloria olímpica junto a su compañero Ryom Tae-ok, de 18. Nacidos en Pyongyang y aficionados a la música, el baile y la literatura, llevan tres años patinando juntos y su participación será una cuestión de Estado para un régimen tan orgulloso como el norcoreano, que los utilizará como una especie de Caballo de Troya para atraerse al Sur y romper así el frente común de sanciones liderado por EE.UU y Japón.

De hecho, el Gobierno de Seúl tiene que andarse con mucho ojo para no violar las restricciones impuestas por la ONU, que prohíben la llegada a los puertos y aeropuertos surcoreanos de barcos y aviones procedentes del Norte. Para participar en PyeongChang, la delegación norcoreana tendrá que volar vía Pekín o cruzar en carretera la frontera cerrada del Paralelo 38. También se escrutará quién la encabeza, ya que la presencia de Choe Ryong-hae, número dos del régimen e impulsor de su programa nuclear, no sería bien vista por muchos surcoreanos. A la espera de que el COI apruebe la delegación norcoreana el día 20 en una reunión en Lausana, la llama olímpica ayuda al deshielo en el Paralelo 38.

La cara amable de Kim Jong-un
Hace solo dos meses, Kim Jong-un, amenazaba con sus bombas atómicas a Corea del Sur. El próximo mes, el régimen estalinista de Pyongyang mostrará su rostro más amable enviando a las Olimpiadas de Invierno de PyeongChang una amplia delegación oficial. Junto a los dos únicos deportistas calificados y los altos cargos, acudirán hinchas seleccionados por las autoridades, periodistas de medios estatales, un conjunto artístico y un equipo de taekwondo, el deporte nacional que une a ambas Coreas.

Pero la comitiva que más expectación despertará son las animadoras del equipo norcoreano, que ya se han hecho famosas en Asia por su asistencia a otras competiciones deportivas. Seleccionadas por su belleza y su afinidad ideológica al régimen, son cientos de jóvenes que se lucen en cada partido animando a Corea del Norte. Serán la representación más numerosa de la comitiva enviada por Pyongyang a Corea del Sur, ya que 288 animadoras acudieron a los Juegos Asiáticos de Busan en 2002, 303 a la Universiada de 2003 en Daegu y un centenar al Campeonato Asiático de Atletismo en Incheon en 2005. En ese último torneo, una de las animadoras era Ri Sol-ju, que hoy es la mujer de Kim Jong-un y primera dama de Corea del Norte.

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