Los aranceles no salvan a Trump de su primer revés electoral en Pensilvania


Donald Trump no ha rentabilizado su primera gran apuesta proteccionista. La subida de aranceles al acero y al aluminio, alimento del núcleo duro de trabajadores que abandonaron a los demócratas y encumbraron al candidato populista, no ha sido suficiente para impedir su primera derrota en uno de los estados decisivos en la elección presidencial, Pensilvania. Aunque fuera por un puñado de votos. Cierto que era una votación parcial, por un asiento en la Cámara de Representantes, entre dos candidatos cuya personalidad pesa decisivamente en este tipo de comicios. Pero el triunfo demócrata en un distrito donde Trump había arrasado con casi veinte puntos de ventaja en 2016 constituye un aldabonazo para los republicanos y su presidente outsider, un jaque del electorado a la débil alianza que sustentan.

Trump había echado el resto. Después de ponerse la guerra comercial por montera, se lanzó a confirmar su conquista de Pensilvania en dos mítines consecutivos. El último, el pasado sábado en Pittsburgh, ciudad industrial en un estado industrial, uno de los símbolos del deterioro económico que el declive de la siderurgia selló a sangre y fuego. El alarmante aumento de las muertes por sobredosis de droga en el estado lo dice todo. El presidente sacó pecho de un proteccionismo con el que pretende infundir vida a un sector sin oxígeno. Su «América primero» volvió a sonar con fuerza, combinado con una apelación al éxito de su rebaja de impuestos, que, según recalca, ya crea empleo y eleva los salarios.

Pero los guiños de Trump al «blue collar» (trabajador blanco), el perfil predominante en el estado, chocaban con un primer problema. Los sindicatos respaldaron al candidato demócrata, Conor Lamb, después de que su rival republicano, Rick Saccone, se hubiera mostrado favorable a una legislación restrictiva con su margen de actuación. Las cosas ya habían empezado mal para los republicanos, cuando el asiento en la Cámara de Representantes se tuvo que poner en juego al dimitir el conservador que lo ostentaba. Tim Murphy, declarado antiabortista, había intentado obligar a interrumpir su embarazo a la mujer con la que mantenía una relación extramatrimonial.

El último arreón de Trump sí sirvió para convertir la noche electoral en un apretadísimo recuento, después de que la ventaja del demócrata en las encuestas hubiese alcanzado cuatro y cinco puntos la semana previa. Con poco más de seiscientos votos de diferencia, Lamb no pudo proclamar su victoria hasta la mañana de este miércoles. El aspirante republicano se resistió a concederla hasta el último suspiro.

Trump, con la vista puesta en 2020
Para Trump, el objetivo último está más en la reelección presidencial en 2020 que en las legislativas del próximo noviembre, pese a que un vuelco en las cámaras en favor de los demócratas le situaría en apuros. Para los republicanos, la derrota en Pensilvania refleja la desmovilización de un electorado perplejo ante los continuos encontronazos entre su partido y el ocupante del Despacho Oval.

A ellos hay que sumar el peso de una tradición según la cual los estadounidenses respaldan en las urnas al partido que no está representado en la Casa Blanca. En números, la asignación demócrata del asiento del distrito número 18 de Pensilvania no supone un significativo cambio: sobre una mayoría absoluta de 218, los republicanos mantienen 237, frente a los 194 de la formación rival. Pero la tendencia ha encendido la alarma en el cuartel general conservador. Doug Heye, exdirector de Comunicación del Comité Nacional Republicano, lo definía con esta frase: «Sabemos desde hace tiempo que el clima político es desfavorable para nosotros, pero lo ocurrido en Pensilvania lo sitúa en unos términos muy crudos».

TE PUEDE INTERESAR


Los aranceles no salvan a Trump de su primer revés electoral en Pensilvania

log in

reset password

Back to
log in
 

Cierra la ventana o espera segundos...