Payet sucumbió a la maldición de quien toca la Copa


Dimitri Payet, la estrella del Olympique de Marsella, encarnó como ningún otro jugador el disgusto del aspirante francés. El capitán del equipo que ejerció como local en
la final de la Europa League en Lyon
cayó lesionado a la media hora de partido y tuvo que abandonar el terreno de juego entre lágrimas y consolado por compañeros y rivales.

Antes de que la pelota comenzase a rodar sobre el césped y entre la humareda provocada por las bengalas de los hinchas radicales del Marsella, el capitán del equipo galo se atrevió a desafiar una de las supersticiones más arraigadas en el fútbol, la de no tocar el trofeo.

Es una ley no escrita en el fútbol. No toques la Copa o perderás la final. Sin embargo Payet dedicó una caricia al trofeo, colocado a la salida del túnel de vestuarios, al entrar en el terreno de juego. Fue el único. Y la maldición se cebó con él y con su equipo.

Media hora después el internacional francés tuvo que dejar el partido rumbo al banquillo mientras que su equipo aforntaba ya el choque con el marcador en contra después de un grosero error que no desaprovechó Antoine Griezmann.

Payet, consolado por su compañeros

REUTERS

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