Màxim Huerta dimite como ministro de Cultura


El escritor y periodista Màxim Huerta ha acudido a La Moncloa para comunicar su decisión de dimitir como ministro de Cultura al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, según han confirmado a ABC fuentes del Ejecutivo. A primera hora de la tarde, se comunicó que Huerta comparecería a las 18 horas en la sede del Ministerio, en la madrileña Plaza del Rey, pero la comparecencia finalmente se ha retrasado hasta las 19 horas.

Durante toda la jornada la conmoción se apoderó del PSOE y del Gobierno. No había nadie en las filas socialistas que defendiese que Màxim Huerta tenía que seguir al frente del Ministerio de Cultura y Deporte. Su dimisión ha supuesto un gran alivio para un partido que durante horas ha visto cómo se derrumbaban los estímulos positivos que arrastraba desde la formación de Gobierno.

Desde primera hora de la mañana, Moncloa y Ferraz solo tenían en mente esta cuestión, arruinando la repercusión del primer encuentro del presidente del Gobierno con la patronal y los sindicatos. «Es un marronazo. Muy grave que ocultase la información», manifestaba un dirigente.

En un primer momento desde Moncloa se remitió a las declaraciones que Huerta se aprestó a dar en diferentes medios de comunicación, en los que insistía en que ya había regularizado su situación y que el asunto estaba «cerrado». En un primer momento desde Moncloa se valoró la celeridad en dar explicaciones, que es lo primero que le pidió el presidente del Gobierno en su primer contacto del día.

Pero nadie en el PSOE y en el Gobierno aportaron a Sánchez argumentos a favor de que Huerta siguiese en el cargo. A primera hora de la tarde ha habido un nuevo contacto en el que las cartas se han puesto ya sobre la mesa y se ha valorado como insostenible su continuidad. Eso ha sido después de que pasado al medio día desde el equipo del presidente se rechazase cualquier opción de que Huerta dimitiese.

En 2017 Huerta fue condenado por defraudar a Hacienda 218.332 euros con una sociedad que constituyó en el año 2006, cuando trabajaba como presentador de televisión. Entonces, Huerta fue sancionado a pagar 243.000 euros, incluyendo recargos e intereses por los tres ejercicios fiscales.

Las dos sentencias emitidas en mayo de 2017 hacen referencia a una infracción del artículo 191.1 de la Ley 58/2003 «por dejar de ingresar en el plazo establecido en la normativa de cada tributo la deuda tributaria que debiera resultar de la correcta autoliquidación de tributo», como consecuencia de la presentación incorrecta de la autoliquidación del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) correspondiente a los ejercicios de 2006, 2007 y 2008.

Según explican las dos sentencias del TSJM, Huerta se dedujo por actividades artísticas 43.770 euros en 2006, 80.481 en 2007 y 24.451 en 2008, habiendo declarado solo por servicios profesionales o rendimientos del trabajo 44.400, 43.065 y 60.000 euros, respectivamente. Como consecuencia, del total de ingresos de los tres ejercicios, 798.520 euros, solo tributó por IRPF 21.860.

El titular de Cultura tributó por el impuesto de sociedades y no por el IRPF, como debería haber hecho, eludiendo así «los tipos impositivos progresivos y más elevados de IRPF» y «engrosando además indebidamente el capítulo de gastos». El caso de Huerta es equiparable al de otros tertulianos y presentadores de televisión, afectados por un cambio de criterio del Ministerio de Hacienda que también a deportistas y personajes del mundo del corazón.

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